Entre más leía más me iba convenciendo de la idea de que realmente no sé escribir. Es como cuando Lalo me dijo: “escribes genial y tienes unas ideas muy extrañas e interesantes, deberías escribir un libro”. Por supuesto con sus propias palabras, precario léxico y, con miedo a sonar clasista, “tonito de barrio”. En ese momento recuerdo que me sentí halagada y a la vez avergonzada por la enorme ignorancia del tipo, era evidente que había leído tan poco que consideraba que yo ya “rifaba” lo suficiente como para un libro serio. Pues así me ocurre ahora.
Desde tiempos que no recuerdo he tenido la idea de que no leo lo suficiente, que soy demasiado floja, debería leer más. También últimamente me he sentido mucho porque creía estar escribiendo ya casi bien. Si es evidente que he mejorado (de no haberlo hecho podría auto-denominarme excesivamente estúpida) tampoco creo haber mejorado todo lo que pensaba, más bien no creo escribir bien en lo absoluto. Sé expresarme y algunas reglas básicas de ortografía y gramática; me enorgullece conocer la diferencia entre “hay”, “ahí” y “ay!”, o entre “haber” y “a ver”, cosa que la mayoría de la gente patéticamente desconoce. Pero no creo saber utilizar puntos como se debe (y no digo “dios manda”, porque no creo en dios, y aún si creyera, no creo que mande nada respecto a escritura, y aún así, ¿para qué seguir lo que dios dice?), y también creo que me falta mucho para poder expresarme del todo. Hay muchas cosas que dejo inconclusas.
La sensación de un texto bien escrito por alguien que sabe lo que hace es casi mágica, las palabras se van como agua. Es como si bailaran en la página, se complementan unas a otras, crean una atmósfera distinta, y en el caso de las novelas, llegan a transportarte a otros universos. Aspiro a ser así algún día, a poder transportar personas a través de mis palabras, a provocar la sensación que me provoca a mi un buen libro. Así que me vuelvo a prometer leer más de lo que escribo.
Por cierto que hace unas horas terminé de leer “La bruja de Portobello”, realmente lo recomiendo. En realidad este post está semi-inspirado por ese libro. Ahora que les advierto que si son muy técnicos, cerrados o nunca han encontrado el placer en simplemente pensar mientras uno está acostado o sentado mirando a la nada, dudo que les llegue a gustar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario