Y como le dijeron a Macu una vez: "la negación es una de las maneras más obvias de afirmar"
Así que como es natural (y de esperarse) el post pasado está lleno de expresiones de un... ¿corazón? ardido. Sí, ya lo admito: me dolió que me dejaran por una criatura de ésas feas que tanto odio. Luego me convertí en un manojo de emociones, de ésas veces que estoy nerviosa-chillona-histérica las 24 horas del día, sin interrupciones. Y ya que estoy de sincera he de admitir, también, que derepente dejé de ponerme dramática y me dieron ganas de "pelear"... o como se dice en registro coloquial (el cual por cierto domino mejor que el formal): "tengo ganas de regresar con el ex, y bajárselo a la pendeja que anda con él ahorita".
También ya mandé a la verga todas mis cochinas pretenciones babosas de ser muy prudente, no expresar emociones ni hacer dramas. De cualquier manera acababa haciendo más dramas (y manoseando a mis amigos). Además es cosa de gente madura aceptar las emociones, sacarlas, controlarlas y no dejar que te controlen; en lugar de sólo reprimirlas, para luego explotar y acabar siendo un mar de lágrimas por cualquier estupidez (como que te corran de la escuela por llegar tarde, por ejemplo).
De cualquier manera sigo con mis políticas: "aprende a perder, no llames la atención y que no te vean venir". Lo cual significa que también espero saberme apartar y rendir cuando deba... es decir: "si me mandan a la verga, ya qué". No seré una necia-que.me.noten.a.webo que siempre espera conseguir lo que quiere, y se la vive llamando la atención... como 'la pendeja' del primer párrafo.
Ah, y ya me siento mucho porque éste post está ya casi-bienescrito. Y sí, soy una adolescente prepotente y pretenciosa, y lo sé.
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