6 ene 2010

Tengo 16 y estoy loca, tonta, vacia , devora libros.

Ahora ya no estoy tan segura de seguirme refiriendo a lo mismo de la entrada de ayer. Ayer terminé de leer La bruja de Potobello, y hoy llevo ya casi la mitad del Farenheit 451 de Ray Bradbury. He comenzado a devorar libros como si en ellos fuera a encontrar la respuesta de algo que me falta, algo que sin darme cuenta he perdido. O quizá jamás estuvo ahí.

Supongo que me da miedo no ser distinta, ser como todo mundo, tener una vida normal, rodearme de gente normal, tener un novio normal, valores normales, etc. Desde pequeña he tenido la sensación de estar destinada a una especie de grandeza; recuerdo que imaginaba que era algo así como una princesa escondida en éste mundo de locos, dispuesta a eso para darse cuenta de los horrores que llegan a existir y luego poder gobernar como se debe un país extraordinario de algún universo paralelo. Mientras voy envejeciendo más deseo que eso sea verdad, y al mismo tiempo la esperanza se va yendo al caño.

Quizá todo esto fue desatado a partir de' el chico jamas Mencionado '. Ciertamente llegué a amarlo, sobre todo supongo que fue en gran parte mi ego. Me encantaba que me dijera lo distinta que era, lo mucho que me amaba por ello; que yo, así de rara, loca, inteligente, desequilibrada, poco estética, anormal y tan común para ser interesante al mismo tiempo, tenía potencial de ser el amor de su vida, o algo así. Me encantaba saber que con todos los defectos que estaba segura de poseer había una cierta esperanza para mí. Luego, se va con alguien distinto, más tonto, más normal, más bonita. Mi corazón y mi ego se rompieron, quedaron destrozados y me dieron ganas de hacerlo regresar, que se quedara, que me volviera a decir lo única e importante que (ya no) era para él.

Y ahora no sé si la sensación de que algo me hace falta es realmente un sentimiento de desesperación por motivos más allá de Oscar, o es meramente superficial, querer ser más interesante, más atractiva. Quizá es un poco de las dos cosas.

De cualquier manera yo sigo desequilibrada. Hoy decidí ser Athena, enseña lo que no sabes y así aprende, cura y te curarás a ti misma. Lo intenté hacer con Fernanda, confesarle todas las cosas que 'el chico jamás Mensionado' decía (a mi y a otras gentes) a sus espaldas, quería ayudarla a olvidarlo, a ser feliz y así al mismo tiempo ayudarme a mi, cosa que necesitaba desesperadamente. Pues no salió, pero no era de esperarse otra cosa. Ella comenzó con sus venganzas dramáticas y yo por tener 16 años y estar loca me dejé llevar, hice cosas que no iban con mis principios ni estaban planeadas. Qué sucedió, acabé exactamente igual, si no es que peor. Por eso, hoy vine a mi casa y devoré Farenheit 451.

Quiero tener 19 años y estar loca, quiero que algún tipo que tenga 19 años y esté loco me diga: “Ey!, te encanta tal autor?!, wow!, estás bien interesante!”. Como Mariana-Ana (léase Mediodia en Last.fm) le dijo a no-recuerdo-quien. Quiero que mi vida sea mejor. Ser responsable, más inteligente, más culta, más equilibrada, poseer buen juicio y dejar de golpearme queriéndome hacer moretones en la cara. Quiero que mi mamá deje de decir cosas para hacerme sentir mal, quiero que deje de verme como una criatura despreciable mientras yo me siento vacía, tonta y devoro libros.

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