29 nov 2009

1602

A diferencia de lo que el mundo espera de mi, no odio la navidad. Tampoco me da igual. De hecho hasta se podría decir que me gusta, no la navidad en sí, pero la actitud de la gente en estos días me hace feliz por osmosis (y me regalan cosas). ¿Saben qué si odio? Año nuevo. ESO si me encabrona.
En general odio los engaños masivos del tipo de Tienes que tomar dos litros de agua todos los días, Si tomas coca cola con aspirinas te pones high, o Jesús te ama y murió por tus pecados (te explotan los riñones dentro de unos años, no y NO, respectivamente). Pero celebrar año nuevo lleva tantos años y parece tan natural que la gente se ha olvidado completamente de cuestionarlo. Digo, después de todo, se acaba un año, comienza el que sigue y es normal festejar, que no?™ Como cuando te gradúas de la primaria o cuando terminas… cualquier cosa, no?.

Dejenme contestar pretenciosamente a mi propia pregunta: No, no es igual. Porque analicemos detenidamente, pueblo, ¿Qué es lo que festejamos? ¿Que la tierra dio una vuelta completa empezando a medir desde un punto totalmente arbitrario? BIG FUCKING DEAL! Y hago enfasis en lo del punto arbitrario porque no hay flotando en el espacio signos de “START” o “GOAL”, no está Lakitu con un semáforo anunciandote el cambio de vuelta, ni las instrucciones de “Le acaba de dar la vuelta al tablero, pase a cobrar 20.000″.



Estamos festejando y haciendo mucho pedo (Lucerito dando la cuenta regresiva para el cambio de año es lo que abre la categoría de “estar haciendo mucho pedo”) por la carrera imaginaria que inventó un viejito hace cientos de años. ES EL EPITOME DE MOVERSE POR INERCIA. Y mi punto es que, esto sería al menos aceptable si hubieramos votado todos para que la vuelta comenzara a contar desde Marzo 18(mi cumpleaños, y si en algo estamos de acuerdo todos en este planeta es en que soy adorable y el tiempo debería girar en torno a mi), pero no.

Y aun así todos los idiotas toman la misma referencia de tiempo que el viejillo ese y se ponen a cuestionarse muy cursimente todo lo bueno y malo que hicieron durante el año, lo que les esperará el próximo, y ya dejandose llevar por el heat of the moment, de una vez a proponerse bajar de peso, ahora si aplicar los siete hábitos de la gente altamente efectiva y ya no gastar tanto dinero en llamadas para intentar salvar a Pee Wee por quinta ocasión de que la versión embalsamada de Adal Ramones le anuncie que su sueño no se va a poder cumplir.

Que por cierto, esto ultimo se suma a la lista de razones por las que odio año nuevo: las costumbres de año nuevo son asquerosamente cursis.

No les digo que lo dejen de festejar (porque decirles como vivir is so passé), pero por favor, tengan dignidad y pregúntense por qué festejan realmente.
En lo personal, a mi ningún pinche viejito hipotético va a venir a decirme cómo medir mi tiempo. De ahora en adelante tengo 8 y vivo en el año 1602 de mi propio calendario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario