Oh, tercer mundo, contigo las sorpresas nunca se acaban. Justo cuando pensaba que ya nada podría asombrarme de ti, lo hiciste de nuevo: Una hora entera esperando a que se detuviera un puto camión. Si pasaban, pero ocuría la paradoja ultima de los camiones, todos iban llenos y la gente se salía por las ventanas, por lo mismo que iban llenos, no se paraban, la gente se acumula en la parada del camión y el siguiente camión -que tambien va lleno- tampoco se para porque no cabría toda la gente en la parada y así sucesivamente, es una paradoja y los -imaginarios- investigadores de Apodaca han dedicado sus vidas a resolverlo.
Total, ya pasada una hora mandé la escuela a la mierda y me regresé a desayunar escuchando Explosions in the Sky como mi dios -ese que me pide que le sacrifique chivitos albinos virgenes- manda.
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