Ya perdí el contacto con la realidad. Era de esperarse con tanto estrés. Ahora me paso las clases dibujando las espaldas de todos los de la fila de adelante y a la maestra hablando, dibujando conejos mutantes y paisajes de espacios abiertos en los margenes de las libretas. En la casa me pongo a hacer posters y stickers, que después voy dejando por mi camino. En los señalamientos de mi calle, en las escaleras eléctricas de la estación, mi asiento del metro, los baños de la escuela, mi salón y salones ajenos. Es un camino de migajas. Ya ni hago la tarea y cuando los maestros me preguntan cosas de lo que estamos viendo en clase, nunca se de lo que están hablando, a veces nisiquiera entiendo la pregunta. Ya me volví loca. Me gané la lotería.
29 nov 2009
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